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Dia 12. Kyoto!!

Llegó el día de quitar las raíces de Tokio (ya son algo más de 10 días) y de viajar por la parte este del país.

Prácticamente hoy no hemos hecho mucha cosa. Hemos tenido que volver a Akihabara a cambiar euros a yenes. Aprovechamos para comer allí, y coger el tren que nos lleva a Kyoto, unas 3 horas de viaje.

Por el camino hemos parado en Hamamatsu. Allí quedamos con un chico japonés para darle a Patri su última adquisión, una muñeca yoSD dollfie. Tenía que aprovechar el viaje para comprarse una. Aquí tenéis unas foticos de Megu.

Kyoto es el extremo opuesto a Tokio. Aquí no hay carteles luminosos, puertas automáticas, metros cada 2 manzanas, rascacielos, personas!! Aquí lo que hay es edificios de 1 o 2 plantas, puertas de madera, bicis que si te descuidas te atropellan, y ni un cartel en inglés que hayamos visto por ahora. Muy curioso esto último, porque nos hemos encontrado más guiris/chanes por aquí en una noche que en 10 días en Tokio. Además, nada más salir de la estación, y sacar el ipad para localizar el hotel, ha faltado tiempo para que dos japoneses (desconocidos entre sí) se nos echaran encima para ayudarnos, en un perfecto inglés. Cuanto menos, sorprendente, y muy hospitalarios.

Si hay una palabra que describe a Kyoto es tradicional. Muchas casas construidas de madera, con puertas corredizas estilo japonés y edificios bajitos, como si fuera un pueblo. Incluso a veces da miedo, recordando mucho a las típicas películas de terror japonesas, debido en parte a las calles casi vacías. Por ahora todo muy misterioso a falta de verlo de día.

Una vez en el hotel, a pesar de ser una categoría superior que el de Tokyo, sentimos que es inferior. Hemos ganado espacio sí, pero los muebles, cama, y todo en general bastante más rústico, dándo la sensación de que no está cuidado. Menos mal que sólo es una noche. Fijaros en que las cortinas son japonesas y «correderas».

Mañana viajamos a Osaka, para volver en 3 días a Kyoto de nuevo. Aunque haremos una pequeña excursioncilla por aquí antes de partir, y visitar una tienda (de muñecas again) en la que teníamos cita.

Dia 10. Tokio (Akihabara)

Con el día que ha hecho hoy de lluvia y viento hemos tenido que cancelar la excursión prevista para hoy, y seguir por Tokio. Ya creo que se me empiezan a achinar los ojos de tanto arroz.

Directamente hemos ido al barrio hiper friki, Akihabara, donde un friki de cualquier país del mundo llega aquí y se da cuenta de que no es friki, si no un «aficionado ocasional», y que lo que existe aquí no existe en ningún otro lado, y la cantidad de merchadisings diferentes de una serie/juego/anime/manga/etc tiende a infinito.

En primer lugar, la cantidad de recreativos de juegos y maquinas «gancho» para coger cosas es brutal. Y además, casi siempre lleno de gente jugando. Lo que prácticamente en España es un fracaso, aquí falta sitio para poner más. Entre estas máquinas existe una llamada «purikura», que consiste en hacerte fotos, haciendote los ojos un poco más grandes y quitarte cualquier imperfección prácticamente al instante. Además, de forma posterior puedes añadir capas de efectos, objetos y símbolos, entre otras cosas, para decorar la sesión fotográfica. Posteriormente te imprime unas pegatinas para que lo pongas donde quieras. Todo ellos por unos 4 euros. Patri y yo ya hemos hecho 3 sesiones. La verdad que es muy divertido. A continuación los resultados 🙂

Después hemos vuelto a la tienda de Volks, de la que hay una planta entera de las muñecas de Patri. No se porqué, pero chicas en la tienda 0, hombres los que quieras. Empiezo a pensar que estos japos son un poco salidorros.

Por cierto, hoy es mi cumple, y mañana el de Patri. Para celebrarlo, os invitamos mañana por la noche en el McDonals de la estación Asakusa en Tokio. Os esperamos!!!

Dia 9. Tokio (Palacio Imperial, Odaiba)

Hoy hemos planificado un día más tranquilito, sobre todo debido al día de ayer, que acabamos tarde y cansados. Lo que había para hoy lo hemos movido para el final, y las cosas que no nos dieron tiempo días atrás las hemos hecho hoy.

El Palacio Imperial fue uno de los sitios que no pudimos ir, porque nos lo encontramos cerrado un viernes, creo recordar. Por tanto nos fuimos allí a contemplar los inmensos jardínes rodeados de una muralla construida siglos atrás, a los cuales sólo pueden acceder un número limitado de personas al día. Lamentablemente al interior del palacio no se puede entrar. Órdenes del emperador…

El estar dentro de este jardín te crea sensaciones muy chocantes. Desde la acústica, totalmente separado de cualquier ruido del centro de Tokio, hasta lo visual, con árboles no muy grandes y los rascacielos a muchos metros de distancia. Todo esto debido al gran espacio del que disfrutan los jardines. En medio uno se puede tumbar en un cesped muy buen cuidado y relajarse, o hacer un poco el cabra como nosotros.

Una vez equilibrado el yin y el yang, nos fuimos a la isla de Odaiba, una zona completamente dedicada al ocio, donde lo más llamativo es el puente Rainbow o una réplica más pequeña de la estatua de la libertad. Luego hay un montón de tiendas muy monas (la perdición de Patri y de cualquiera que sea un poco friki), recreativos, restaurantes, etc. No tuvimos demasiado tiempo para disfrutar de la zona, entre intentar vislumbrar la puesta de sol en la bahía (prácticamente nublado es imposible), Patri probándose ropa «kawaii» y la cena, no hubo para más.

Los planes de mañana están en el aire. Parece que aquí puede haber lluvias, y una excursión como estaba planeado quizá no sea lo mejor. Asi que dependiendo de como nos levantemos, planearemos. Y si no, a descansar 🙂

Dia 8. Tokyo Disney

Ha sido un día malo y bueno a partes iguales, y ahora sabréis porqué.

En primer lugar, hemos vivido en nuestras carnes la hora punta del metro. Esa hora donde no entra un alfiler, pero el encargado hace pasar más gente y los empuja hasta que cierren las puertas… Pues sí, algo así hemos vivido. En una estación estaba prácticamente vacío, y en la siguiente viene la masa a los vagones. El problema viene cuando nosotros nos bajabamos en la próxima parada. Yo me las veía para pasar con mochila incluida, un suplicio…

Una vez pasado el agobio, cogido tres metros y un tren, nos colocamos frente a Tokyo Disney. Este complejo tiene dos partes, Disney Resort y Disney Sea. Por los comentarios que leí en internet Disney Sea es único en el mundo, que no hay otro Disney como este y además es el mejor para muchos. El Resort en cambio es más de lo mismo que te puedes encontrar en París, con sus diferencias claro está. Nosotros nos decidimos por Disney Sea, asi que nos podemos en marcha.

Creíamos que un lunes, cuando la gente normalmente trabaja, los niños tienen clase, etc, iba a estar vacío. Pero no, estaba llenísimo. Y lo peor de todo, es que había colas para todo. Colas para las atracciones, para dentro de las atracciones (doble cola), para los restaurantes, para las tiendas ambulantes, para las tiendas de souveniers, para los aseos, para coger un minitren (que solo recorre 100 metros)… para cualquier cosa imaginable, una cola. Era un infierno. Mira que hacer una cola para una atracción (la de Indiana Jones) dos horas de reloj, para que dure 2 minutos, no es normal. Menos mal que las atracciones en sí merecen la pena, que si no sería una decepción total. En total sólo hemos podido subir en 4 atracciones, no se si habremos hecho 5 o 6 horas de colas.

Lo mejor de todo son los espectáculos. Bastante currados, sobre todo los que sólo se repiten una vez al día. Pero hemos tenido mala suerte hasta para esto. A las 20:30 de la noche estaba programado un espectáculo sobre el agua, con fuegos artificiales y demás, pero lo han cancelado por una mijilla de viento T_T. Nos quedamos con las ganas…

Llegamos agotados al hotel. Asi que mañana me parece que hay que reprogramar por algo más tranquilito si puedo, pero es que no queda nada «traquilito» para Tokio. Asi que veremos a ver.

Dia 7. Tokio (Harajuku, Shibuya)

Creo que hoy hemos dormido como doce horas, y como se nota! Estamos casi nuevos 😀

Hoy dentro de lo que cabe ha sido un día tranquilito. Como últimamente hemos hecho, la jornada ha empezado sobre las 9:00. Nos dirigimos a Harajuku, especialmente escogido hoy domingo para ver a los chicos y chicas haciendo cosplay (vestidos/as normalmente de personajes de ficción, aunque otros/as lo hacen con un estilo propio). No hemos visto a demasiadas personas con dichas vestimentas, debido al sol de justicia del mediodia, y el mal tiempo por la tarde (cuando suelen salir más), chispeando. Aun así se han dejado e iban vestidas de forma muy llamativa como podéis ver las fotos.

Después nos fuimos al parque que hay al lado de la estación, llamado Yoyogi, que más que un parque es un bosque en medio de la ciudad, con árboles gigantes. Dentro de este parque está el templo sintoísta Meiji Jingu, el más importante de Tokio. Está dedicado al emperador Meiji. La época Meiji supuso el paso del Japón feudal a la era industrial y modernización de Japón, además de la apertura al exterior.

De casualidad vimos la preparación de una boda y el ritual del inicio. En las fotos podéis ver la vestimenta que utilizan, donde daban un largo paseo hacia el interior del templo para realizar la ceremonia. Bastante curioso.

Luego fuimos a la calle Takeshita, muy cerca del parque, donde está plagado de tiendas de ropa, zapatos, cosmética y complementos. La mayoría de gente que hace cosplay lo compra todo aquí, y la verdad, hay cosas «kawaii» (como dice Patri en japonés, que significa que mono) y también raritas. Aquí hemos hecho algunas adquisiones, porque esto en España como que no existe :).

En mitad de una tienda, pasaron por mitad de la calle como unas procesiones, cantando al estilo japonés y muy rítmicas. Toda una sorpresa. Daban ganas de unirse a ellos.

Luego fuimos a buscar una tienda de muñecas, y en medio del proceso nos perdimos, pero gracias a ello dimos con unos jardines de «lolitas», gente vestida haciendo cosplay, donde toman el te y demás. Allí preguntamos sobre las muñecas «más o menos» han sabido contestarnos, eso sí, unos 10 minutos en indicárnoslo, jeje.

Nuestro próximo destino es Shibuya, donde está el cruce más famoso del mundo. Un montón de personas pasando a la vez por los pasos de peatones, sin duda algo digno de ver en persona. Luego estuvimos en la estatua de Hachiko, que supongo que todo el mundo conocerá la historia. Allí le pedimos a un tokiota que nos hiciera fotos. Se ve que el tío estaba inspirado, indicándonos las poses que teníamos que hacer, cogiendo ángulos imposibles, etc… Tanto le gustó, que nos pidió que posaramos para él y hacernos fotos con su cámara. Todo un personaje!

Eso es todo por hoy. Una vez en el hotel cenamos aquí mismo para prepararnos, porque mañana toca Tokyo Disney 😀

Dia 6. Nippori, Tokio (Asakusa, crucero)

Hoy se ha notado que no llegaban las fuerzas, y la excursión ha durado bastante poco comparado con las anteriores.

Hemos empezado sobre las 9:00. Nuestro primer destino es Nippori que no se si es exactamente un pueblo muy cercano a Tokio, o es parte del propio Tokio siendo un barrio/prefectura de este. Lo que sí puedo decir es que no tiene nada que ver con Tokio. Aquí las casas se parecen mucho a los animes, pequeñitas, todas muy juntitas, y los grillos chirriando. Lo primero que visitamos es el cementerio de Yanaka. Sí, existen los cementerios (por lo menos sabemos que ponen los japoneses es de origen animal y no humana. Habrá que investigar si pasa lo mismo con los restaurantes chinos). Son totalmente diferentes a los de España. Da la sensación de que son mucho más «espirituales». Además, este cementerio estaba rodeado de cerezos, por lo que en primavera tiene que ser una maravilla.

Siguiendo por Nippori nos dirigimos a Yanaka Ginza Street, una calle con un montón de comercios donde poder comprar sin tener que vender un riñon. Todo muy bonito, muchas cosas bastantes cucas, pero lo que más nos llamó la atención fue una tienda que era sólo cosas relacionadas con los gatos. Cualquier cosas imaginable, allí estaba con forma de gato o conteniendo gatos. Llaveros, peluches, porcelana, tazas, pañuelos, tutus, portaretratos, manoplas, objetos para móviles, alfombras, camisetas, tenedores, palillos,… Al que le guste los gatos aquí disfrutaría. No me quiero imaginar la casa del dueño…

Retornamos a Asakusa para ver la zona. Mas o menos conocíamos una parte ya que el hotel lo tenemos aquí, pero no habíamos visto lo más importante, el templo Sensoji. El más antiguo de Tokio, y de lo más visitado en Japón. A primera vista es bastante impresionante por sus dimensiones. Había mucha gente echando monedas y ¿pidiendo deseos? en el templo. Además, en medio de la plaza, estaban quemando ¿incienso? en una estructura gigante. Todo el mundo empezaba a airearse el humo para olerlo, y nosotros no ibamos a ser menos. También había una zona donde no se podía entrar, pero se podía ver monjes cantando un ritual (me gustaría escucharlo de primera mano y en silencio, seguro que tiene que ser una experiencia única).

Después de un pequeño descanso nos fuimos al Tokio Cruise, un viaje en crucero por el río Sumida, que va desde Asakusa hasta la bahía de Tokio. Aquí estabamos un poco confusos, porque queríamos acabar en Odaiba, pasando antes por un parque que hay en mitad, pero al final nos equivocamos, y ni llegamos a Odaiba, ni paramos en el parque (paró, pero el crucero se iría sin nosotros, asi que no bajamos). Durante el crucero vas cruzando un montón de puentes, y viendo los rascacielos con un espacio más ámplio.

Nota: que me expliquen a mí como una persona puede pagar por ir a un crucero y quedarse dormida durante todo el trayecto, por más que la despertara, nada, a roncar… Y nótese como la cabeza está en un ángulo perfecto de 90 grados. Luego vienen las quejas de dolor de cuello…

Una vez en tierra, queríamos buscar la forma de llegar a Odaiba, para ver la puesta de sol en la bahía de Tokio, pero ya era bastante tarde, quedaba como 30-45 min para que se fuera el sol, y estábamos reventados. Por lo que cenamos y nos fuímos al hotel, dejando esta puesta de sol para los últimos días de nuestro viaje.

Dia 5. Tokio (Museo Edo, Yasuda, Palacio Imperial, Tokio Tower)

Yo no se si vamos a llegar en buenas condiciones al final del viaje. Estamos andando más que nunca y siempre acabamos el día que no podemos tirar del alma…

Hoy hemos empezado más tarde la excursión, sobre las 10:30. Por la mañana nos dirigimos al museo Edo en Ryogoku (ya somos unos hachas para ir por el metro y localizar direcciones 🙂 ). Edo es un periodo de Japón comprendido entre 1603 y 1868. Aunque hay japoneses que se ofrecen gratuitamente a hacerte un tour por el museo explicándotelo en diferentes idiomas (así ellos lo práctican), hoy no tocaba el español, por lo que la visita hubiera sido mucho más amena con uno de ellos.

En este museo había bastantes cosas interesantes. Manuscritos originales de la época, con mapas del Japón de entonces, herramientas para escritura, las monedas de pago, maquetas pequeñas de edificios e incluso a tamaño real de habitaciones, y una armadura samurai, que me encanta :D. Me ha llamado mucho la atención los llamados «firefighters», los luchadores del fuego, y las herramientas que estos usaban para apagar los incendios. Mangueras «portátiles» (que deben pesar lo suyo), incluso una especie de extintor de la época, bastante curioso porque su forma es parecida.

Una vez visto el museo, nos ponemos a buscar el parque Yasuda, aunque por el camino nos encontramos otro parquecito, donde tuvimos una sensación rara de que está mezclado lo moderno con lo antiguo y lo natural.

Luego al llegar al parque Yasuda nos quedamos con la boca abierta. No es muy grande, pero está extremadamente cuidado y tan bellamente organizado que dan ganas de quedarse ahí todos el día, relajados. Por ahora, el mejor parque que hemos visto.

Después de estar un buen rato allí, nos dirigimos al Palacio Imperial, aunque al llegar nos dimos cuenta de que la noche se echó casi encima, y que el jardín del este (con un monton de flores) está cerrado el viernes, además de no saber por donde se entraba al palacio y sus jardines exteriores. Con las cartas sobre la mesa decidimos dejar esta excursión para otro día con más tiempo, porque lo poco que vimos por el exterior nos ha gustado mucho, y la magnitud de los jardines es enorme.

Desde aquí es visible la torre de Tokio, muy parecida a la torre Eiffel de Paris. Decidimos ir andando hasta ella. Vaya caminata nos hemos pegado. Es lo que nos ha reventado hoy. Unos 40 min sin parar, donde creíamos que iba a ser menos. Una vez allí, y habiendo pagado la rigurosa entrada de facto, subimos a unos 150 metros. Las vistas desde aquí son impresionantes. Te dan la opción de subir a 250 metros, pagando eso sí otra cantidad. Pasamos por el aro y nos subimos al ascensor. En él empezamos a sufrir un poquito ambos, Patri por claustrofobia y yo por vértigo. Vaya dos… Una vez arriba las vistas son mucho mejor y prácticamente puedes ver como Tokio no acaba en el horizonte. Es enorme. Y la cantidad de rascacielos, simplemente te dejan sin palabras.

Sin ganas de nada, fuimos a Roppongi Hills, una especie de centro comercial con un montón de comercios en cada planta. En teoría se aconsejaba ir por la noche del viernes y sábado por el ambiente que hay, pero no hemos encontrado nada del otro mundo. De todas formas hemos aprovechado para comprar las entradas del museo Ghibli del dia 15.

Y eso es todo. Hemos llegado a las 22:00 bastante cansados. Esperemos que mañana sea más relajado, con crucero incluído.

Dia 4. Nikko

Hoy nos hemos levantado tarde, y aunque estamos más descansados, creo que ha sido un poco error, ya que algunas cosas las hemos visto demasiado rápido.

Nos levantamos sobre las 8, desayunamos y nos dirigimos a la estación de tren de la línea Tobu. Tenemos la suerte de que está al lado del hotel. Allí sacamos un pase que incluye tren de ida y vuelta, visitas a tres templos, autobús en Nikko gratis, y descuentos en tiendas. Nos sorprendió que la chica con las que estabamos hablando nos empezara a hablar en español :D. Es de agradecer que se esforzara en hablar nuestro idioma, y aunque no era perfecto y se atascaba un poco, lo hablaba y entendía correctamente.

Tras dos horas de tren llegamos a Nikko, y cogemos el bus que nos lleva a la zona de los templos. Desafortunadamente, muchos de los templos están de remodelación, y por algunos años no son posibles verlos por fuera. Además, tampoco dejaban hacer fotos dentro de ellos, por lo que hay que conformarse con lo de fuera para el recuerdo.

Lo más impresionante de Nikko para nosotros ha sido el paisaje, montañas y árboles gigantescos por todas partes. Los templos estaban resguardados dentro de este bosque, deleitando a la vista este hermoso contraste.

Todos los templos son muy llamativos por fuera, aunque hay que decir que no hemos disfrutado de ellos porque toda la información era en japonés, por lo que no nos enterábamos de nada, sólo lo básico que encontré para el día por internet. Además, había escaleras por todos lados. Te pasabas el trayecto subiendo y bajando cuestas y escaleras, y no se que es peor, hacer esto durante 4 horas o andar durante 12 (como ayer).

Voy a destacar una de las esculturas por algo que nos ha sucedido después, y que es considerada como tesoro nacional de Japón. Se llama Los Tres Monos Sabios o Místicos, que se tapan cada uno con las manos la boca, los ojos y los oídos. Su significado viene del juego de palabras que se origina en japonés entre «saru» que es mono, y los adeverbios «mizaru», «»kikazaru» y «iwazaru», que significan respectivamente «no ve», «no oye» y «no habla».

Los tres monos

La parte de los templos la queríamos ver rápido para ir al lago Chuzenji, donde he leído muy buenos comentarios. El problema era que íbamos con el tiempo tan justo que podíamos perder el tren de vuelta y no poder volver a Tokio hasta el día siguiente. Para ir al lago hay que coger un bus que tarda 50 min en llegar al lago. El caso es que decidimos ir con el tiempo justisimo. Pero al llegar allí hacía un frío que cortaba la cara. Además, Patri histérica porque ya daba por hecho que perdíamos el bus de vuelta tampoco ayudaba. Llegamos al lago y hicimos un par de fotos en un minuto y nos volvimos. Total: 2 horas de viaje y el equivalente de 40 euros en autobús. Para nosotros la foto más cara que hemos hecho en nuestras vidas, y espero que la última.

La anécdota que antes mencionaba ha ocurrido en esta parte, y es que nos encontramos a monos, sí monos, cruzando tranquilamente la carretera, sin prisa alguna. Además, eran tres monos! (el tercero detrás del que está más a la derecha) ¿El destino ha querido que vieramos los tres monos sabios? ¿Que significado tiene? Me ha dejado bastante tocado esto. Para meditarlo…

Luego volvimos justo a tiempo para coger el tren, y después de 3 horas de vuelta, volvimos al hotel para descansar.

Esta excursión nos ha gustado mucho, por ahora lo que más. Además, la recomiendo que sea en un día entre semana para evitar a la gran masa.

Dia 3. Tokio (Tsukiji, Ginza, Ueno)

El día de hoy pensaba que iba a ser tranquilo, de relax, pero parece que he fallado. Hemos acabado el día sumando 12 horas a nuestras piernas… y hemos llegado al hotel arrastras… No me quiero imaginar el resto de días :S

Para empezar, hoy hemos madrugado. Nos hemos levantado a las 5:00 para ir temprano a la lonja de pescado en Tsukiji para ver las subastas y los mercados internos. Llegamos, como no, preguntando por donde se iba. Algunos se resistían a entendernos y tuvimos que tirar de diccionario. Al final lo encontramos y nos colamos en el mercado. Pero… sorpresa!! Estaba completamente vacío :S. Preguntamos en japonés a un chico que si nos habíamos equivocado, y dijo que no, que era el día de vacaciones! Total, se ha ido paná :S. Esto lo intentaré reprogramar para otro día si es posible y las fuerzas lo permiten.

Con el chasco de la lonja, nos dirijimos andando al barrio de Shiodome, donde hay bastantes rascacielos, y aprovechamos para sacarnos un par de foticos, panoramas, y descansar, que es importante.

Nuestra próxima parada es Ginza, un barrio con un montón de tiendas, todas de marca, caras y de mirar pero no comprar. Aquí la mayoría de marcas internacionales tienen su propio edificio gigante (Sony, Parasonic, Zara, si Zara…).

Después de recorrer las calles para ver tiendas sin poder entrar por ser tan temprano, nos dirigimos al parque Hibiya, un pequeño pulmón verde que nos ha encantado. En este parque vimos a unos ¿cuervos? gigantes, que sin exagerar son como una persona de grandes, y que están todo el rato haciendo ruidos raros. Ya me ha dado un susto varias veces un bicho de estos, porque planean muy bajo y parecen que van directos a por ti para pillar carne.

Hibiya

Cuervo

Después de esto teníamos programado buscar y comer en el restaurante Alicia en el País de las Maravillas. Después de descubrir como van las direcciones en Tokyo (hay que ser autodidactas en esta vida), lo encontramos, pero nos llevamos de nuevo otro chasco, solo sirven cenas. Pasamos al plan B y replanificamos el día.

Plan B: El zoo de Ueno. Para ir allí tenemos que atravesar un parque inmenso dentro del barrio, bonito, pero que no nos ha llegado a gustar como el de Hibiya. Al llegar al zoo y sacar las entradas, lo primero es ver a los osos pandas, muy famosos en el mundo. Pues nada, para bordar el día estaban durmiendo… ambos… Aun así hubo animales que nos gustaron mucho: tigres, elefantes (japoneses y con ojos rasgados incluidos), oso polar, gorilas, nutrias, y como no buhos. Había incluso un oso el cual no paraba de rascarse y mover la cabeza de gustito mientras sacaba la lengua. Estuvo muy bien todo, solo que el parque era inmenso, y se nos hizo pesado a mitad por lo cansados que ibamos ya.

Luego nos fuimos a Akihabara para hacer tiempo y poder cenar en el restaurante de Alicia. Fuímos a una tienda que quería ver Patri de Dollfies (muñecas), para intentar comprar una, pero no había de las que ella quería.

Se levantó la noche, y nos volvimos al restaurante para cenar. Sorprende muchísimo como está todo totalmente decorado, las camareras vestidas de Alicia, y las «superioras» del Sombrerero Loco. Todo muy conseguido, aunque, caro, caro, caro… Pero bueno, era un capricho.

Alicia Postre

Aunque hemos acabado reventados, con calambres por todo el cuerpo, y digamos que el día no salió muy «redondo», nos lo hemos pasado bastante bien. Hemos decidido volver temprano al hotel para descansar lo máximo posible y preparar el día de mañana, el cual sería ir al Monte Fuji y alrededores, pero después de la paliza de hoy me veo en la necesidad de cambiarlo por algo más relajado.

Dia 1-2. Konnichiwa!

Por fin llegó el gran día! Nos levantados a las 9:30 para estar al menos tres horas de antelación en el aeropuerto (el vuelo era a las 13:30). Esta noche me he despertado como 10 veces. Prácticamente no he descansado nada. Lo que no entiendo como Patri puede dormir del tirón!

Después de coger el bus y pasar los rigurosos controles del aeropuerto nos hemos dirigido a desayunar en el restaurante Wakamama, con algunos platos japoneses. Yo he probado el okinomiyaki vegetariano, mientras que Patri se ha quedado con las ganas de probarlo (contenía gluten). De todas formas, a mi no me acabó de gustar del todo, pero bueno, había que coger fuerzas.

Sobre las 12:55, puntualidad inglesa, nos disponemos a embarcar en un Boeing 777 de British Airways. Es enorme, cómodo y con juego online! Nada más despegar Patri y yo nos echamos unas partidistas al Pong (gané) y al Hundir la Flota (no tuve tanta suerte T_T). Después viene la ardua tarea de dormir en el avión, ya que la hora de llegada al aeropuerto de Narita es a las 9:00, y hay que estar descansados para rendir lo que podamos ese día. Pues menos mal que Patri tiene facilidad con el sueño y duerme por los dos, porque sólo he podido echar una siestecita larga.

Atardecer en el avión

Atardecer en el avión

Amanecer en el avión

Amanecer en el avión

Una vez aterrizado el avión, lo primero que hemos hecho ha sido perdernos! No encontrabamos donde canjear el Japan Rail Pass y comprar los billetes del tren hacia Tokio. Menos mal que aquí la gran mayoría son muy amables y no le importan ayudar en lo que sea.

Al subir al tren lo primero que sentimos es que somos extranjeros! Ya nos hemos dado cuenta de algunas miraditas de arriba abajo de los nativos. Durante el trayecto (unos 60-70 min), yo lo pasé contemplando paisaje, mientras Patri, como no, se lo pasó prácticamente durmiendo. Que facilidad…

Llegamos a Ueno y decidimos comer algo antes de ir al hotel. Decidimos ir a lo fácil, un McDonald 🙂

Después nos hemos tirado con maletas para arriba y para abajo durante al menos 2 horas para primero, saber como funciona el metro de tokio (una odisea), y segundo para encontrar el hotel. Menos mal que una señora se acercó a nosotros y nos ayudó, porque si no…

Una vez en el hotel nos encontramos con una habitación minúscula, pero bien estructurada, y los aseos muy modernos, cuyo water incluye la tecnología del «chorro», con presiones baja, media, alta, caliente, fría, ángulo… Esto hay que traerlo a España!

Habitación Tokio

Cuarto de Baño Tokio

Como es el primer día, dormimos una siesta de 30 min (nuestra intención) que se convirtió en 2 horas. Decidimos ir a dar una vuelta por Akihabara, el barrio de la electronic. Las tiendas de allí son impresionantes. Un montón de dependientes anunciando productos u ofertas del establecimiento. Aquí aprovechamos para hacer nuestras primeras compras (todo bastante caro T_T).

Akihabara

Después de ir a cenar a un restaurante llamado Tucanos, donde la comida estaba bastante buena, nos hemos ido al hotel para descansar. Mañana toca las lonjas de pescado, y hay que despertarse temprano, así aprovechamos un poco el jetlag.